¿Qué implica cubrir una cartera?

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¿Qué implica cubrir una cartera?

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En mercados volátiles, sobrevalorados y con economías inestables los precios de los activos financieros pueden variar considerablemente. Cubrir una cartera implica evitar grandes pérdidas ante una eventual caída de los precios en el mercado.

¿Cómo se puede realizar la cobertura?
Una forma de cubrir una cartera de activos es por medio de la utilización de derivados financieros. Se le llaman “derivados” puesto que su precio se “deriva” o “proviene” del precio (o cotización) de otro activo al que están relacionados. Existen distintos tipos de derivados pero los más básicos son los Forwards, los Futuros y las Opciones.

Un FORWARD es un contrato en el cual uno se compromete a comprar o vender algo, a determinada fecha y a determinado precio.

Un FUTURO es similar a un forward salvo que el primero es un contrato hecho a medida que no se negocia en mercados organizados mientras que los futuros se tratan de contratos estandarizados y que cotizan en bolsas.

Una OPCIÓN, es un contrato en el cual uno tiene el derecho, pero no la obligación, a comprar o vender algo a determinada fecha y a determinado precio. Otra diferencia con los contratos anteriores, es que la opción requiere un pago, llamada prima de emisión, donde el que compra la opción (o el derecho) debe pagar.

¿Cómo funciona la cobertura con estos instrumentos?

La forma más sencilla de verlo es con ejemplos.

Supongamos que una persona tiene hoy una acción de Iberdrola por 100 EUR y en tres meses dicha acción puede ir a 120 EUR o 60 EUR. Frente a tal incertidumbre, un inversor desea cubrir su portafolio.

 

FORWARD: El inversor firma un contrato con su banco por el cual se compromete a vender su acción de Iberdrola a 105 EUR en tres meses.

El primer escenario es que transcurridos los tres meses el precio de la acción se vaya a 60 EUR, con lo cual estaría teniendo una pérdida de 40 EUR en su acción. Puesto que contrató un forward, el inversor venderá su acción que vale 60 EUR en el mercado y el banco estará obligado a comprarla a 105 EUR. En otras palabras, el inversionista tendrá una ganancia de 45 EUR por haber contratado ese forward. El resultado será de una pérdida de 40 EUR por la acción y de una ganancia de 45 EUR por el forward lo que resulta en un neto de +5 en el portafolio.

El otro escenario, es que transcurridos los tres meses el precio en lugar de bajar, suba a 120 EUR con lo cual tendría una ganancia de 20 EUR por su activo. Puesto que contrató un forward, el inversor venderá su acción que vale 120 EUR en el mercado y el banco le pagará 105 EUR por ella. En otras palabras, el inversionista tendrá una pérdida de 15 EUR por haber contratado ese forward. El resultado será de una ganancia de 20 EUR por la acción y de una pérdida de 15 EUR por el forward lo que resulta en un neto de +5 en el portafolio.

 

Como podemos observar en el ejemplo, en cualquiera de los casos, el inversor protegió su portafolio puesto que terminó con 105 EUR en cualquiera de los escenarios.

OPCIÓN: En este caso el inversor se dirige nuevamente a su banco y firma un contrato donde se establece que él tendrá el derecho a vender su acción si el precio se va por debajo de 90 EUR en tres meses. En este caso, el banco le pedirá que pague una prima inicial de 5 EUR para firmar el contrato. Para ponerlo en términos cotidianos podemos pensar en un seguro del auto, donde uno paga por adelantado en caso de siniestro y recupera cierto monto en caso de que ocurra.

El primer escenario, es que pasen los tres meses y el precio de la acción se vaya a 60 EUR con lo cual estaría teniendo una pérdida de 40 EUR. El inversor usará su derecho y venderá a 90 EUR algo que en el mercado vale 60 EUR, es decir tendrá una ganancia de 30 EUR por haber firmado la opción de venta. A esto habría que deducirle el coste de 5 EUR de prima, es decir una ganancia de 25 EUR por la opción. El resultado será de una pérdida de 40 EUR por la acción y de una ganancia de 25 EUR por la opción lo que resulta en un neto de -15 en el portafolio vs la condición inicial.

El otro escenario, es que pasen los tres meses y el precio en lugar de bajar, suba a 120 EUR con lo cual tendría una ganancia de 20 EUR por su activo. Dado que el precio es mayor a los 90 EUR, el inversor no utilizará el “derecho” de venderla a 90 EUR y por ende se quedará con su acción que vale 120 EUR. Esto implica que incurrió sólo en una pérdida de 5 EUR por la prima de la opción. El resultado será de una ganancia de 20 EUR por la acción y de una pérdida de 5 EUR por la opción lo que resulta en un neto de +15 en el portafolio vs la condición inicial.

 

 

Como podemos observar en el ejemplo, en cualquiera de los casos, el inversor protegió su portafolio. En el caso pesimista, en lugar de terminar con 60 EUR, terminó con 85 EUR y en el caso optimista, en lugar de terminar con 120 EUR terminó con 115 EUR.

Conclusión:

Estos ejemplos reflejan el concepto teórico de cobertura y la funcionalidad de cada herramienta. El uso práctico de estas herramientas presenta varias dificultades que escapan el punto de este artículo. Lo importante para destacar es que con éstas y otras herramientas, un inversor experimentado puede acotar las pérdidas en un mercado bajista y protegerse en momentos de alta incertidumbre como los de hoy en día.