Fiscalidad de los fondos de inversión

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Fiscalidad en los fondos de inversión
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Artículo revisado por John Tidd Kimball, CFA

Los fondos de inversión son uno de los instrumentos financieros más utilizados y más frecuentes a la hora de invertir. Sus características y sus posibles ventajas fiscales hacen que este vehículo de inversión sea una opción muy interesante para muchos inversores. Por ello, vamos a analizar sus principales aspectos y a desgranar cómo tributan los fondos de inversión.

Características de los fondos de inversión

Los fondos de inversión pertenecen a la familia de las instituciones de Inversión Colectiva (IIC). Este grupo lo forman los instrumentos financieros que tienen como finalidad captar fondos de manera pública para luego invertirlos de forma conjunta. Dentro de estas IIC, los vehículos financieros más importantes son los fondos de inversión, las sociedades de inversión (también llamadas SICAV), o las SOCIMI. Todos ellos comparten algunas similitudes.

En el caso de los fondos de inversión, éstos se constituyen gracias a la aportación económica que realizan tanto personas físicas como jurídicas, que pasan a denominarse partícipes del fondo. Estos inversores pueden entrar o salir del fondo cuando quieran, consiguiendo la rentabilidad que hayan adquirido en ese momento. El precio de una participación se establece dividiendo el patrimonio total del fondo entre el número de participaciones que están en circulación. A esto se le denomina valor liquidativo y, como es lógico, varía día a día.

Una vez que el fondo de inversión se ha constituido a través de las aportaciones de los partícipes, la sociedad gestora se encargará de gestionar el fondo y de planificar y realizar las inversiones donde lo considere oportuno, de acuerdo a la política de inversión de cada fondo, ya sean acciones, bonos u otro tipo de activos financieros, que constituirán la cartera del fondo.

Es importante destacar que el partícipe no tiene ninguna capacidad de decisión sobre el fondo y su estrategia de inversión, sino que cede todas las competencias al equipo gestor. Por eso, recomendamos que el inversor analice antes de convertirse en partícipe varios elementos como son el grado de riesgo que asumirá el fondo, el peso en la inversión que se atribuye a cada sector empresarial o la calidad del equipo gestor.

Cómo tributan los fondos de inversión

A la hora de establecer cómo tributan los fondos de inversión, hay que distinguir la fiscalidad que tendrá el inversor como partícipe, y, por otro lado, el régimen fiscal que será aplicable al propio fondo de inversión.

En cuanto a la tributación del partícipe, cabe destacar, en primer lugar, que solo tributará cuando haya decidido vender su participación en el fondo, no antes. Una vez que lo haya hecho, sí que tendrá que tributar por los rendimientos que haya conseguido durante su periodo de inversión. Para un inversor residente en España, concretamente, estará sujeto a las rentas del ahorro del IRPF y no a las generales de este impuesto, por lo que los tramos fiscales serán menores, entre el 19% y el 23%, como se muestra en la siguiente tabla:

Hasta 6.000 € se tributa un 19% 

Desde 6.001 € hasta 50.000 € se tributa un 21%

Más de 50.001 € se tributa un 23%

En el caso del régimen fiscal al que tendrá que hacer frente el propio fondo, su tributación se realiza a través del Impuesto de Sociedades, a un tipo especial del 1%, muy inferior al de cualquier sociedad.

Ventajas fiscales de los fondos de inversión

Son varias las ventajas a nivel fiscal que encontramos en los fondos de inversión y que hacen de este tipo de inversión un instrumento financiero interesante.

  • Reinversión. En primer lugar, señalamos las ventajas que ofrece la reinversión. Los rendimientos obtenidos por los fondos se reinvierten en el propio fondo, ya que la mayoría de ellos son de acumulación porque fiscalmente es óptimo para el partícipe.  
  • Diferimiento del pago de impuestos. Al traspasar el patrimonio de un fondo a otro, es decir, cuando un partícipe recupera sus participaciones en un fondo, no tiene que tributar por el cambio. A efectos fiscales la inversión no ha terminado, sino que continúa en otro fondo. Además,
  • Compensación de pérdidas. Las pérdidas se pueden compensar con las ganancias de las rentas del ahorro y también con los rendimientos del capital mobiliario (hasta un 25%). Así mismo, los gastos que tenga el fondo, expresados normalmente en forma de comisiones, también se pueden deducir.
  • Por otra parte, los tramos de tributación son más bajos que en la base imponible general del IRPF, siendo esta una circunstancia a tener en cuenta.

Por último, aunque no sea una ventaja fiscal propiamente dicha, los fondos de inversión son un instrumento financiero que permite la diversificación, así como acceder a activos que como inversores particulares sería mucho más complicado.

Fuente de la imagen: unsplash @kellybritostudio