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¿Cuál es el proceso de inversión de HAMCO Global Value Fund y dónde está el valor añadido?

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Actualmente, existe un universo de más de 90.000 empresas globales que cotizan en los mercados de valores, también llamados bolsas de valores. Analizar cada una de ellas resultaría imposible por lo cual es necesario contar con un proceso de selección que permita identificar aquellas con mejores condiciones y potencial de revalorización.

El primer paso en el proceso de selección de inversiones es filtrar de forma eficiente aquellas empresas que son más interesantes, sin ir mucho al detalle, y por ende cumplen con determinados criterios. Esto implica valorar rápidamente métricas financieras que muestren las condiciones de la empresa, principalmente a nivel de rentabilidad y patrimonio.

El proceso de HAMCO Global Value Fund consiste en enfocarse en empresas con buenos rendimientos históricos, bajos niveles de endeudamiento, perspectivas de crecimiento favorables, una situación financiera saludable y, por último, un precio razonable.

Una vez que se identifican aquellas candidatas con características interesantes, se procede a analizar de forma organizada toda la información disponible de la empresa en cuestión. Al ser empresas que cotizan en mercados de valores, sus estados financieros deben ser públicos al igual que mucha otra información corporativa. En función de la información financiera histórica de los últimos 10 a 20 años, junto con toda la información pública disponible de la empresa, se procede a calcular un valor teórico (valor intrínseco) de cada empresa analizada.

Dicho valor se compara con el precio actual de la empresa y si el retorno esperado, que corresponde al valor teórico sobre el valor actual, es significativamente mayor, se considera una buena oportunidad de inversión.

En HAMCO Global Value Fund nos enfocamos en empresas con buen historial financiero y un retorno esperado mayor al 15% anual en 10 años. También es clave hacer un análisis previo sobre el riesgo de la inversión que permita identificar problemas internos del negocio, como su gestión de la deuda, evolución de cuentas a cobrar, generación y uso de efectivo, pérdidas extraordinarias que hayan tenido u otros indicadores que alerten sobre potenciales problemas en el futuro.

El próximo paso consiste en contactar con aquellas empresas que tras el paso anterior resultan interesantes y ponerse en contacto con las personas encargadas de gestionar la empresa. Esto permite comprender detalles claves del negocio, evaluar al equipo ejecutivo de la compañía y tener una visión global de la industria y el país donde opera.

La última fase se basa en unificar toda la información de las etapas anteriores y seleccionar las empresas que cuenten con una buena salud financiera y unas buenas perspectivas de crecimiento, en un entorno macroeconómico que lo permita y a un precio razonable.

Un inversor poco experimentado podría pensar que el proceso de selección de inversiones puede ser relativamente similar entre los gestores que siguen la filosofía value investing. La pregunta que surge entonces es, ¿dónde está el valor añadido de cada gestor?

Si bien es cierto que el proceso puede ser muy similar entre estos gestores, la diferencia clave es la capacidad de identificar y seleccionar de forma independiente aquellas empresas con el mayor potencial de revalorización. En otras palabras, el criterio, la independencia, la visión y, lo más importante, la experiencia de cada gestor, serán los factores decisivos a la hora de seleccionar las inversiones.